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Luis Miguel Villar Angulo

Cartagena, púnica, romana, naval

Cartagena, púnica, romana, naval. 

Visitar el Fuerte de Navidad después de una corta navegación por la bahía de Cartagena es reconocer un asentamiento militar necesario para la protección de un puerto natural. Escalonados en la bahía natural había cañones que daban salvas y anuncios de mortero a los enemigos.

En el Augusteum se transita hacia los adentros de la Colonia Vrbs Iulia Nova Carthago. Allí los sacerdotes que daban culto al emperador Augusto han dejado testimonio de su colegio con varias piezas de valor, como el pie revestido, que nos anuncia cientos de pasos petrificados.

Museo del teatro romano. Caminando entre espacios museísticos y subiendo escaleras, el arquitecto Moneo revela la vida urbana luminosa del teatro integrándolo con la Catedral Vieja. En fin, transforma la vivencia ruidosa de un barrio romano y de una cultura cristiana en un depósito formativo que nos trasciende en el tiempo.

El Zulo de Ochoa es un homenaje significativo a las víctimas del terrorismo. Levantada en bronce en 2009, su postura fetal canaliza la solidaridad de un pueblo.

De Cuartel de Presidiarios y Esclavos a nuevo Museo Naval, inaugurado en 2009, este complejo alberga el submarino en la Sala Isaac Peral.

El Museo Nacional de Arqueología Subacuática descubre al espectador el trafico marítimo, en particular, los barcos cargados con ánforas, envases que reflejaron un comercio floreciente en distintas épocas históricas (púnica, helenística, romana).

Desde el Castillo de la Concepción, convergencia de culturas para la ciudad, se domina el antiguo Anfiteatro. Bajando el cerro, donde se asienta el Castillo, hasta el Barrio del foro romano Molinete, hay un corto paseo que nos advierte de la creación de la colonia en el 54 a.C. con unas edificaciones de una corporación semipública que contenía, entre otros elementos, un peristilo para el acceso a un complejo termal.

Dominando la explanada del puerto con nuevas esculturas, como la Cola de Ballena del cartagenero Sáenz de Elorrieta, se alza el Palacio Consistorial que es un ejemplo suntuoso de modernismo de principios del siglo XX, realizado por el arquitecto vallisoletano Rico Valarino, que enriqueció la fachada con mármol blanco y remató las cúpulas con cinc. El motivo del Castillo de la Concepción, emblema de la ciudad se repite en la fachada como razón decorativa.

Sin duda, la devoción popular actual se centra en la Real Basílica de Nuestra Señora de la Caridad donde se venera la Patrona de la ciudad: Virgen de la Caridad del italiano Colombo, realizada en 1723.

En una de las laderas del Castillo de la Concepción resuenan los ecos de bombas delMuseo refugio guerra civil, que contiene, entre otros objetos, cartelería propagandística de resistencia ciudadana.

Hoy en día los hallazgos arqueológicos subrayan la fusión mediterránea, el salto cartaginés a la orilla levantina donde aquellos y romanos pactaron, contendieron, y donde los bloques de piedra de las murallas testimonian el carácter indecible del mundo púnico.

Cartagena: púnica, romana, naval, militar, museística, alegórica, resistente, aguanta en sus entrañas secretos ancestrales.

LMVA & Luis Miguel Villar Angulo

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