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Luis Miguel Villar Angulo

Xátiva en una mirada fugaz

 

La visita mañanera a Xátiva era de las que se conocían por una mirada fugaz a un paisaje urbano de reminiscencias renacentistas. Estaba en la ciudad de la familia de los Borja que había producido dos papas (Calixto III y Alejandro VI). Anteriormente había visitado el Palacio Ducal de Gandía lugar donde había nacido San Francisco Borja, emparentado con los papas citados anteriormente, y cuya imagen reconocía en la pintura de Alonso Cano del Museo de Bellas Artes de Sevilla.

Colegiata

Aquella mañana podía haber seguido la Ruta de los Borja, que recomendaba la oficina de turismo de la ciudad, pero sabía que no podría abarcar todos los puntos de interés histórico. Decidí iniciar la visita urbana por la Colegiata o Seo. Como estaba en un valle, y el castillo se encontraba a 2,5 km en un collado, preferí subir los 180 escalones y 60 metros de altura del campanario de la Colegiata para dominar con la vista la ciudad extendida.

Desde el campanario de La Seu (Bien de Interés Cultural, 1931) se podía acceder al templete dedicado a la Virgen de las Nieves, patrona de la ciudad. Era suficiente para ver la semiesfera de la cúpula de hierro y cemento de la planta de cruz latina, el serpenteante Castillo, la planeidad del terreno que circundaba la basílica y la retícula de calles de la morfología de los barrios antiguos de la ciudad. Estaba parapetado en el segundo campanario más alto de la comunidad valenciana para ver la línea de horizonte. Era la referencia visual de la ciudad, que orientaba la posición y distancia del Conjunto Histórico y Artístico de cualquier turista.

 

Vistas de Xátiva desde el campanario de la Colegiata

Liglesia Colegial Basílica de Santa María llegó a ser colegiata gracias al Papa Luna Benedicto XIII en 1413, cuando vivía en Peñíscola. La obra duró unos trescientos cincuenta años. El edificio, sobrio, como en la arquitectura herreriana, tenía una bóveda de cañón con lunetos. Me hice a la idea de los periodos constructivos de la Colegiata en la maqueta expuesta en el interior de 2007.

En fin, estaba en el templo más grande de la comunidad valenciana por volumen y altura. Aunque no me había sorprendido la fachada exterior, la monumentalidad de la nave central, girola y naves laterales con bóvedas vaídas era respetable, sobresalientes las columnas de seis metros de altura que enmarcaban el altar mayor, obra del madrileño Ventura Rodríguez, que acentuaba el realismo de la escultura de la Virgen de la Seo realizada por el prolífico valenciano Mariano Benlluire en 1942.

Colegiata

Fui recorriendo el Retablo del Nazareno de Rafael Alemany (1942) en un templete de madera y me paré ante el Cristo de la Expiación de Francisco Bolinches de la Capilla 1, que llamaban El Cachorro, a semejanza de la imagen sevillana del Cristo de la Expiración del utrerano Ruiz Gijón de 1682.

Cada una de las 17 capillas alojaba tallas, imágenes y accesos a otras dependencias (museo). Reparé en la Piedad del transepto norte por su factura gótica con paisaje al fondo. Era un retablo que aun conservaba el color.

La Custodia Mayor era una pieza gótica de plata sobredorada. Cuatro figuras repujadas estaban en la base que culminaba con tres torres góticas coronadas por cruces. Era una custodia que salía en procesión en la fiesta del Corpus Christi. Ahora, como la corona de plata de la Virgen de la Soledad, se hallaba custodiada en una vitrina.

Altares y tesoro

La Guía de la Seu de Climent Bonafé referenciaba el Retablo de Sta. Ana o de Calixto III como obra del S. XV. En el centro figuraba Santa Ana, patrona de los Borja, con su hija la Virgen María que a su vez sostenía a Jesús. Destacaba en la tabla de la izquierda la imagen serena de San Agustín con capa pluvial y mitra. A la izquierda del retablo se situaba la tabla de Santa Elena del Siglo XV y a la derecha una tabla que representaba al soldado Sebastián con vestido gótico, lejos de la imagen del santo martirizado. El retablo gótico de los Martí del siglo XV se componía de cinco tablas sobre la relación de la Virgen María con Jesucristo, desde el Calvario, la Anunciación o la Visitación.

Tablas

Hospital Real

Enfrente de la fachada principal de la Seo se abría la Plaza de la Seu. Al fondo de la plaza, el Hospital Real mantenía la preocupación por la asistencia sanitaria desde que lo había fundado el Rey Jaime I en el siglo XIII. El edificio fusionaba los estilos gótico y renacentista. De las dos puertas con arcos canopiales, una de ellas me sorprendió por el gablete con coros de ángeles músicos que tocaban instrumentos y acompañaban a la Virgen enmarcada en una hornacina. Todo ello delimitado por pináculos que pertenecían al gusto del siglo XV. Por encima, una logia corrida de arcos de medio punto protegidos por una cornisa aligeraba el peso y daba vuelo a la fachada trapezoidal exterior.

 

Hospital Real

Plaza del Mercado

Era una plaza que había padecido los cambios funcionales de las ciudades cuando crece la población, aumenta el turismo, se diversifican las ofertas comerciales, se montan supermercados y se deslocalizan los negocios. Había desaparecido el matadero, la pescadería, el centro de repesos y la droguería. Los comerciantes se fueron y llegó otra fuente de ingresos para los sebatenses: los negocios de la restauración cubrían el suelo con terrazas y las casas de hotelitos. En algún bajo se anunciaba una farmacia. Y abundaban los coches estacionados como si la plaza fuera un gran garaje. Plaza para el entretenimiento de día y el ocio nocturno en un espacio medieval. Todavía se divisaban viviendas de variados colores sin mucha volumetría. Casas de dos o tres alturas unidas en distintas propiedades. Hileras de fachadas con soportales y alerones de madera. Tejados en vertientes canalizadas al suelo de la plaza. Y un fondo de fachada frontal con el sobresaliente campanario y templete de la Seu. 

Plaza del Mercado

Del Museo del Almodí al Museo de Bellas Artes

Cuando fui a visitar el Museo del Almodí en la antigua Lonja del Trigo del siglo XVI todavía no se había remodelado la Casa de la Enseñanza del siglo XVIII como alojamiento del Museo de Bellas Artes (2014). Este nuevo edificio albergaba ahora una colección pictórica dignísima con una sala dedicada a pintores españoles notabilísimos (Ribera, Goya, Rusiñol, etc). Por eso, el collage que presento combina piezas que actualmente están distribuidas en ambos museos. De hecho, los edificios estaban muy próximos entre sí. El Museo Almodí conservaba un patio claustral de tres arcos de medio punto, sostenidos por columnas jónicas. 

Me fascinaba la anécdota de la pintura de José Amorós “Retrato real de Felipe V”, invertido boca abajo, expresando displicencia hacia un monarca que mandó quemar Xátiva en 1707 cuando se libraba la batalla de Almansa en la que Felipe V derrotó al Archiduque Carlos II de Austria y al ejército de la coalición austracista internacional.

Después de la batalla, Xátiva perdió hasta el nombre y los campos fueron quemados (por eso se conocieron a sus habitantes como “socarrats” o quemados o churruscados). (El cuadro se encuentra actualmente en el Museo de Bellas Artes).

La pila islámica del siglo XI con forma de artesa tenía veintisiete figuras que representaban escenas variadas, entre ellas hombres a caballo luchando con lanzas. Otra pieza curiosa era la ménsula del ángel, que sostenía el escudo de la familia de los Borja, recordando la época renacentista en la que los pontífices de esta familia tuvieron mucho poder e influencia.

Visita al Museo Almodí en 2013

En distintos paneles del Museo Almodí se exponía una colección temporal de cerámica que posteriormente ha tomado cuerpo y espacio en la segunda planta del Museo. La tradición ceramista era muy popular en la ciudad, que ha acreditado sobradamente su cultura en la creación alfarera.

Exposición cerámica en el Museo Almodí

Paseando por las calles. El Retablo Casa Artigues

Regresé del Museo por la calle Noguera, donde me sorprendió el Retablo Casa Artigues del siglo XVIII. De estilo rococó, resumía los personajes ilustres de la ciudad entre ellos los pontífices Calixto III y Alejandro VI.

Paseando por las calles. El Retablo Casa Artigues

Fuente Real de la Trinidad

La Fuente Real de la Trinidad era la fuente más antigua de la comunidad valenciana (siglo XV). Rematada por una copa piramidal de ocho lados en estilo gótico sobre planta octogonal, representaba el caño más bello de la ciudad de las mil fuentes.

 

Fuente Real de la Trinidad

Luis Miguel Villar Angulo

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