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Luis Miguel Villar Angulo

Tarancón y el retablo plateresco de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción

Por tierras conquenses equidistantes de Cuenca y Madrid, en un paisaje de soledades, me acerqué a Tarancón. Las calles apagadas por las sombras contrastaban con la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción que había absorbido la luz del mediodía. Una arcada antigua de medio punto entre dos torreones almenados con una hornacina con imagen de la Virgen me separaba de la fachada del templo. Era la parte más alta del pueblo. Allí, los lienzos de la muralla del Arco de la Malena testimoniaban la existencia de un castillo. La atmósfera era placentera. 

Vistas de la arcada y del templo

Tarancón y el retablo plateresco de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción.

Situada en el casco antiguo de la localidad, esta iglesia estaba compuesta por elementos góticos y herrerianos. Destacaba su torre del siglo XVIII, “La Giralda Manchega”, y su soberbio retablo mayor de estilo plateresco con más de 15 metros de altura, realizado a mediados del siglo XVI. Una obra del entallador palentino Pedro de Villadiego, considerada la obra maestra del arte renacentista de la provincia de Cuenca.

La Iglesia, de portada gótica, tenía en el interior tres naves de apariencia severa, propia del estilo herreriano, con capillas laterales. Un coro de niños ensayaba canciones para la catequesis dando sonoridad a la gravedad de la nave central. 

El retablo del altar mayor de pino tallado y estofado cubría el ábside. Representaba el Calvario en la cúspide. A partir de la cima, descendían siete calles con entrecalles en los extremos y cuatro cuerpos reticulaban el armazón. El entallador había dejado detalles de refinamiento artificioso en su obra que llegaban hasta el sotobanco del retablo. Por eso, algunos críticos apreciaban en el retablo una transición al rebuscamiento expresivo propio del manierismo. 

Detalles del retablo plateresco

La patrona de Tarancón era la Virgen de Riánsares, que se hallaba en el Retablo de Nuestra Señora de Riánsares, situado en el testero norte del transepto. La imagen de pequeño formato, sentada y vestida, con el niño Jesús en brazos, salía en procesión engalanada en el mes de septiembre. Era una obra relativamente reciente del escultor Luis Marco Pérez.

Paseando por las callejuelas silenciosas de Tarancón se amasaba el espíritu de un pueblo agrícola y ganadero de 10.000 habitantes, en la encrucijada de caminos del centro de la península a levante, que poseía además de dos museos de arte, un fastuoso retablo plateresco.

Virgen de Riánsares

Luis Miguel Villar Angulo

 

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