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Luis Miguel Villar Angulo

Trujillo, iglesias, palacios y Pizarro

Trujillo, iglesias, palacios y Pizarro por Luis Miguel Villar Angulo.

En torno a Trujillo todo eran palacios, iglesias, hidalgos, y Pizarro. Desconocía todas las estirpes de la villa, las disputadas hazañas de las gentes viajeras a tierras de un nuevo continente en el incierto tiempo del renacimiento que la habían acreditado de Ciudad Muy Noble, Muy Leal, Insigne y Muy Heroica. Una villa, cuyo gentilicio (“trujillano” o “trujillana”) se había extendido a otras ciudades de Perú y Venezuela.

En el edificio del Ayuntamiento surgía de improviso para mi asombro una techumbre con 35 blasones que anunciaban linajes, ciudades o personas en los escudos de armas. 

Ayuntamiento de Trujillo

Ayuntamiento de Trujillo

Además, una campana de Concejo avisaba antaño con ciento veinte campanadas el toque de queda en caso de fuego, fuga de presos, alboroto popular u otras causas análogas.

Campana de Concejo

Campana de Concejo

En la misma calle San Francisco, la casa de la Cultura daba claras muestras del por qué el conjunto urbano era un Bien de Interés Cultural y Patrimonio histórico de España.

Casa de la Cultura

Casa de la Cultura

Subiendo la cuesta y a pocos pasos se divisaba la Iglesia y Convento de San Francisco, construido sobre la antigua mezquita árabe; la iglesia renacentista, de una sola nave y lugar de enterramiento de la familia Pizarro sobresalía por la silueta de la espadaña con tres campanas y una gran cúpula sobre le crucero en una de las vistas urbanas desde la Alcazaba.

Iglesia y Convento de San Francisco

Iglesia y Convento de San Francisco

Más arriba, caminando por las calles Burgos y Tiendas desembocaba en la Plaza Mayor que concentraba antigüedad y autoridad histórica en los palacios, iglesia y estatua de Francisco Pizarro.

La plaza tenía rasgos propios:

Exaltación del conquistador Pizarro que se distinguía por su montura y su fuerza física. Esta escultura ecuestre ejecutada por el norteamericano Carlos Rumsey y donada por su mujer en 1927, evocaba la que había hecho la estadounidense Anna Hyatt Huntington en el mismo año sobre el Cid Campeador para la Exposición Universal de Sevilla.

Pizarro por Carlos Rumsey

Pizarro por Carlos Rumsey

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ambiente ilustre y bizarro, con edificios emblemáticos como la Casa-palacio del Marqués de la Conquista, renacentista, en honor a la familia y descendientes de Pizarro, que tenía la singularidad de un balcón esquinado coronado por un escudo con motivos alegóricos a la conquista de Perú. Hacia el noreste de la Plaza resonaba la épica en el Palacio de los Duques de San Carlos, plateresco, con arcadas en la planta baja, galería exterior con arcos sobre columnas, techada, en el cuerpo superior y otro balcón esquinado que llego a ser un recurso remedado en países latinoamericanos como ejemplo de invención arquitectónica.

Palacio de los Marqueses de la Conquista

Palacio de los Marqueses de la Conquista

 

 

Palacio de los Duques de San Carlos

Palacio de los Duques de San Carlos

Iglesia de San Martín

Iglesia de San Martín

Invocación religiosa en la Iglesia de San Martín de Tours, inicialmente de estilo gótico en su traza con modificaciones posteriores renacentistas. En la portada de sillería contrastaba la sobriedad de una torre cuadrada y una torrecilla poligonal que albergando un reloj se remataba con un chapitel piramidal. El interior de una nave tenía bóveda de crucería estrellada y capillas laterales entre los contrafuertes.

Inmuebles históricos en venta. Haciendas como la de los Chaves-Cárdenas de mediados del Siglo XVI o la de los Orellana Pizarro, conocido por Piedras Albas de 1500 (Plaza Mayor). En fin, empresas y familias privadas apostaban por la recuperación y rehabilitación de predios, antes que por la demolición de monumentos. (El visitante tendría que dar tiempo para conocer los nuevos usos de esos edificios).

Plaza Mayor

Plaza Mayor

En la Cuesta de la Sangre, en dirección al oeste de la Plaza Mayor, la Iglesia de la Preciosa Sangre de Cristo, siglo XVII, ofrecía una fachada con guiños manieristas, propia de finales del barroco. (Como otros templos, estaba cerrado).

Iglesia de la Preciosa Sangre de Cristo

Iglesia de la Preciosa Sangre de Cristo

Por la Puerta del Sol y la iglesia de Santiago se accedía al recinto amurallado de mampostería de los siglos X al XVI construido inicialmente por los árabes y que contenía 17 torreones y 4 puertas. El paseo por esas callejuelas, silenciosas, iluminaba las leyendas de un pueblo con encanto y ayudaba a cantar los elementos formalísticos de los inmuebles históricos zurcidos en combinaciones de piedra.

Puerta del Sol

Puerta del Sol

Callejuela de Trujillo

Callejuela de Trujillo

Dentro del perímetro cercado o pegado a él destacaban casas singulares y alcázares defensivos, como el fortificado Alcázar de los Bejarano, el palacio de los Chaves-Mendoza, la Casa de los Chaves Calderón o el edificio dedicado al Museo de Pizarro.

alcázares defensivos

Alcázares defensivos

En la Iglesia de Santiago, el Santísimo Cristo de las Aguas, Siglo XIV, imponía silencio de tragedia y contraía el ánimo en salida procesional. Desde la torre románica, repleta de mortero, cal y arena, se divisaban las piedras alineadas de casas, palacios y alcazabas; mientras, los nidos de las cigüeñas decoraban de vida las espadañas erguidas.

Iglesia de Santiago

Iglesia de Santiago

La Iglesia de Santa María la Mayor, tardorománica,  (cerrada ante mi sorpresa a pesar del horario expuesto), albergaba creencias (edificada sobre el solar de una antigua mezquita) y destacaba por su campanario y la rehabilitación del mismo en el siglo XIX con un capitel que un cantero aficionado al fútbol dedicó a un equipo. Enfrente de la puerta del templo, un busto con casco de armadura embarcaba a Francisco de Orellana a descubrir y navegar por el río Amazonas.

Puerta de Santiago, e Iglesia de Santa María la Mayor.

Puerta de Santiago, e Iglesia de Santa María la Mayor

Francisco de Orellana

Francisco de Orellana

El castillo, construido entre los siglos IX y X, tenía un largo recorrido de adarves sobre sillares y fábrica de mampostería. Las vistas desde los muretes gratificaban al viajero para reconocer lo que había dejado de ver: palacios, conventos e iglesias que exigirían más tiempo de visita a una villa fecunda de cerca de 9.500 habitantes en 2.016, que se expandió más allá del “barrio viejo de la villa” despojando el vestido de eriales a campos ahora convertidos en pastizales para ciertas especies de avifauna.

Trujillo me dio un golpecillo en la espalda, al tiempo que palacios, iglesias y Pizarro aparecían en silueta sobre pedestales de granito.

Murallas y vistas de casas, palacios y alcázares

Murallas y vistas de casas, palacios y alcázares

(Trujillo es uno de los pueblos bonitos de España, como otros pueblos descritos en este blog:

Zuheros en la Subbética Cordobesa, Vejer de la Frontera, villa amurallada, Guadalest, “poderoso motivo de peregrinación”, Pampaneira en el Barranco de PoqueiraFrigiliana en el barrio morisco mudéjar,Peñíscola, tómbolo y refugio del Papa LunaMojácar, pueblo IndaloÚbeda y el RenacimientoSegorbe enaltece la Entrada de Toros y CaballosBesalú, villa medievalBaeza unida a Antonio MachadoMorella y la Iglesia Arciprestal de Santa María, o Albarracín, pueblo bonito turolense). 

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